En buena lógica no habría inconveniente para su administración, pero no existiendo experiencia en este aspecto y dado que es una medida programada, mientras no exista una situación de brote epidémico, se recomienda posponer la vacunación a la finalización de la gestación.
La vacuna es compatible, como todas (salvo la de la fiebre amarilla), con la lactancia materna.